NO visitar la Selva Negra con niños: parte II

Continúa nuestra aventura por lo más profundo de la Selva Negra:

DÍA 9.-  GUTACH – TRIBERG – GENGENBACH

De camino a las cascadas de Triberg, tocaba visita al Museo de Gutach (Vogtsbauernhof). Su visita no es cara y pueden disfrutar recorriendo el lugar viendo las casas típicas de la Selva Negra, penetrando en su interior, y aprendiendo sobre sus costumbres y la forma de vida de la época. Como curiosidad, las mujeres de la antigua Selva Negra morían jóvenes, acortaban su vida, ya que sus cocinas eran humeantes y respiraban en ese ambiente tan poco saludable.

Cocina típica Selva Negra

El museo abre de marzo a noviembre y su horario es de 9:00 a 18:00 horas y en agosto amplían hasta las 19:00 horas y su precio era de 9 euros por persona.

Sombrero típico de la Selva Negra: sombrero de borlas

Ahí aprendimos una curiosidad sobre la vestimenta de las mujeres de la localidad de Gutach de la Selva Negra: los sombreros con sus “pompones” o borlas, y que, a día de hoy, siguen utilizando en sus fiestas tradicionales. Según su color se sabe el estado civil de la mujer: Si es de lana roja está soltera y si es negra está casada. ¡Curioso!

Justo al lado de este museo se encuentra el rodelbahn de Gutach, así que si tienen tiempo no lo desaprovechen.

De ahí seguimos nuestro camino a las cascadas de Triberg, que yo diría que es visita obligada si te vienes a la Selva Negra alemana. Son una de las más espectaculares del lugar y se dice que son las más altas de Alemania (caída de agua de 163 metros), así lo especifican en folletos y carteles oficiales aunque se dice que realmente estas cascadas son las novenas más altas del país. De todas formas merece la pena contemplarlas.

Cascadas de Triberg: primera fase

Durante el ascenso, puedes contemplar las varias caídas de agua, y además puedes ver ardillas correteando entre su densa vegetación. Cuando adquieres la entrada puedes comprar una cajita de manices o cacahuetes para darles de comer y que se puedan acercar, hacerles la foto y que los niños queden alucinados con esa cosita tan linda que se mueve tan rápido a través de la espesura del bosque.

La cascada no es vertical por lo que no hay que esperar ver un salto gigantesco, va en escalada. Pero el estruendo en su punto más alto bien merece una parada.

En Triberg hay una gran variedad de tiendas en las que puedes comprar tu reloj de cuco (hecho a mano) o bien comprarlo en forma de imán de nevera o llavero. También tienes un lugar donde probar la famosa tarta de la “Selva Negra”, en el  Cafe Schaefer. Eso sí, debes estar a primera hora de la mañana si quieres encontrar tu trozo porque nosotros al ir después de comer, no pudimos degustarlo.

Cerca de aquí, en Schonach, a unos 6 minutos en coche, se encuentra el reloj de cuco más grande del mundo o uno de los más grandes. Supongo que también forma parte de una estrategia para atraer turistas. Es tan grande que tiene el tamaño de una casa. Fue construido en 1981 por Josef Dold y es su propia hija la que se hace de guía al entrar. Posee una gran maquinaria en su interior, con relojes a la venta, y donde algunos rondan los 6.000 euros, y en su fachada, por la parte de atrás, puedes ver el cuco, ya que cada media hora sale. Puedes verlo desde fuera o pagar una entrada y ver su funcionamiento interior (ronda los 2 euros).

Al finalizar el día nos dirigimos a nuestro siguiente alojamiento: Titisee, y de ahí seguiremos realizando las próximas actividades.

DÍA 10.- TODTNAU

En Todtnau se encuentra el “tobogán” más largo y emocionante de Alemania: Hasenhorn Rodelbahn  Diversión para toda la familia asegurada. Pueden subir de dos en dos, lo que permite llevar a los más pequeños contigo.

TODTNAU: Hasenhorn Rodelbahn
Hasenhorn en Todtnau

Lo bueno de poder bajar por sus impresionantes curvas es que tú controlas la velocidad a la que bajas, por lo que si vas con niños y les da un poco de miedo ir tan rápido, la moderas y pondrán la cara como la de mi niña.

Nos gustó tanto la atracción que repetimos y eso que el día estaba frío y durante el descenso se congelaban un poco las manos y cara, pero lo pasamos tan bien, que no dudamos en volver a montar.

Me olvidaba de comentarles algo muy importante: la tarjeta HochschwarzwaldCard. Se le conoce como la tarjeta de la Selva Negra y le ofrece un uso gratuito de más de 1000 actividades a realizar mientras estés en el Black Forest. La obtienes de forma gratuita si te alojas más de 2 noches en cualquier establecimiento que la ofrezca, por lo que antes de reservar comprueba que el alojamiento, que son más de 300, te la va a dar. Es una por cada huésped por si van en grupos separados (hoy a alguien le puede apetecer piscina, mientras que otro prefiere disfrutar del rodelbhan) puedan disfrutar de las ventajas que ofrece.

Por ejemplo, una de las atracciones es en Titisee, nuestra próxima parada: Badeparadies Schwarzwald. Tendrás una hora y media cada día para disfrutarlo de forma gratuita. Tiempo más que suficiente para que la familia se divierta. Y así con una gran cantidad de actividades más repartidas por toda la Selva Negra.

Toda la información sobre la tarjeta la puedes encontrar en el siguiente enlace: https://www.hochschwarzwald.de/Card

Badeparadies Schwarzwald: Toboganes

DÍA 11.- LAGO SCHLUCHSEE – LAGO TITISEE

Nuevo día en el que nos esperan nuevas emociones, y amaneció con mucho frío. Temperaturas que invitaban a quedarse en “casa” pero que con nosotros no pudieron. Esta mañana tocaba visitar el parque Hochschwarzwald en Schluchsee, muy cerca del lago. El parque abarca un terreno muy amplio en el que se pueden realizar gran variedad de actividades: desde introducirte en una bola gigante transparente y rodar ladera abajo, como lanzarte por una rampa que desliza subido a un “neumático”… Una manera de deshacerse del dichoso frío.

Parque Hochschwarwald en Schluchsee

Recomiendo el parque para por la mañana, y después de comer, hacer un crucero por el lago Schluchsee, tomando un café y un trozo de tarta mientras contemplas los alrededores.

Por la tardecita le dedicamos tiempo al lago Titisee. Dimos un paseo en barca por todo el lago por unos 5€ adulto y 2,5 los niños, y por una media hora.  Luego nos subimos a una noria gigante que había junto al lago y pudimos ver Titisee desde las alturas.

lago Titisee

Si he de elegir entre ambos lagos me quedo con el Titisee. Hay mucha más vida en él y más actividades para realizar.

DÍA 12.- STEINWASEN PARK – FRIBURGO

Hoy, de nuevo, toca parque. Esta vez el . Combina naturaleza y animales con atracciones y se encuentra muy cerca de Friburgo y Oberried. Para mi es otro parque en el que toda la familia disfruta ya que no hay esa cantidad de gente que pueda haber en otros tales como Europa Park, y que limitan por la edad. Las atracciones son muy diversas: está el coaster/rodelbhan en el que desciendes a la velocidad que tu quieres y puedes ir viendo los ciervos que se encuentran repartidos por todo el parque, el river splash, “neumáticos gigantes que navegan por el agua y muchas otras y también están los animales que puedes ver a lo largo de todo el recinto. La entrada oscila sobre los 23€ y el horario es de 9:00 a 18:00 en verano. Pero si tienes en tu poder la maravillosa tarjeta Hochschwarzwald Card puede salirte gratis.

En el parque hay varios sitios donde puedes comer y tienes la oportunidad de probar los spätzle, si aún no lo has hecho, un plato típico alemán de pasta, y salía sobre unos 9 euros.

Luego nos dirigimos a Friburgo. Una ciudad que en un principio no motivaba pero que luego se convirtió en una de las favoritas. Había una distracción en cada esquina: barquitos a vender por doquier para que los peques puedan navergarlos por los canales, se conocen como Bächle, que atraviesan la ciudad, muchos “personajes de monedas” que sacaban una sonrisa, tiendas en las que comprar ese detalle a la familia, chocolates suizos que estaban deliciosos, y un baile que nos sorprendió en medio de la calle y en el que participamos con mucha alegría.

Baile en las calles de Friburgo
Personajes en las calles de Friburgo

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos hubiese gustado dedicarle más tiempo a esta gran ciudad que sirve de puerta de entrada a la Selva Negra, ya que está próxima a Suiza y Francia , y que como curiosidad, es considerada como capital de la ecología en este país, por poseer un gran número de instalaciones medioambientales en la Unión Europea y además es la ciudad alemana con más horas de sol.

Se dice que si visitas Friburgo y metes el pie en uno de sus numerosos canales, volverá a visitarla. ¿Lo probarán? Estoy convencida de que sí.

DÍA 13.- BAD-PETERSTAL-GRIESBACH – LAGO CONSTANZA-MUNICH

Este día ya es el último, pero no por ello vamos a dejar de disfrutar de los paisajes que rodean a los Alpes. El Lago Constanza es un lago de 536 km2 rodeado por Alemania, Suiza y Austria. Sus aguas son de color verde esmeralda y cuenta con 3 islas: Mainau, Reichenau y Lindau. Teníamos pensado visitar la isla de las flores, Mainau pero finalmente reclinamos por su precio, nos pareció excesivo (17 euros los adultos y 10 euros aproximadamente los niños). Con este dinero disfrutamos de una buena comida. Seguro que era un lugar increíble con sus jardines, y la historia en la que está envuelta en la que un príncipe sueco dió un beso de amor a la isla que despertó conviertiéndose en un gran jardín del Edén, pero nos conformaremos con verlo en fotos.

Llegamos hasta un punto en el que podíamos atravesar el lago en barco, de éstos en los que sube el coche también…y nos llevó al otro extremo.

Puerto de Lindau

Finalmente nos decidimos a visitar Lindau, por sus callejuelas en las que había unas tiendas estupendas para comprar los últimos detalles y recorrer su puerto comiendo y saboreando un helado. En la imagen se puede ser el faro y la estatua del león bávaro que podíamos divisar desde la terraza de un restaurante. El ambiente de Lindau, muy marinero, bien merecía una visita.

Seguimos nuestro recorrido con la intención de visitar una de las joyas de Alemania y que sirvió de inspiración al castillo de Disney de la Bella Durmiente: el . Pero finalmente, y por motivos de tiempo, no pudimos pasar y nos dirigimos directamente a Múnich para coger nuestro vuelo de vuelta a casa. Así que recomiendo su visita porque luego te preguntas cómo hubiese sido la experiencia.

Espero que después de haber compartido nuestro viaje se hayan quedado con un poco de ganas de visitar la Selva Negra y, por supuesto con niños porque se lo pasarán genial durante todo el recorrido: muchos parques, casi cada día alterno, naturaleza y animales…¿Qué más se puede pedir a unas vacaciones familiares? 100% sí, a visitar la Selva Negra con niños.

Recomendaciones: Nuestras vacaciones fueron de 2 semanas aunque recomiendo ampliarlo en 2 o 3 días más para visitar lo que nos quedó pendiente a nosotros: el Palacio de Ludwigsburg y la visita de sus jardines, Baden Baden y el Castillo de Neuschwanstein.

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